Lugares recomendados para vacacionar en México

Isla de Janitzio , Pátzcuaro, Michoacán.

Pintoresca isla del lago en cuya cima se erigió un monumento de 40 m de altura al heroico insurgente generalísimo don José María Morelos y Pavón. En el interior, el pintor Fernando Alba de la Canal estampó la vida del héroe en una serie de cuadros sucesivos. La comunidad indígena que la habita en su mayoría pescadores han conservado, en gran parte, la autenticidad de sus costumbres, como la velación de la noche de muertos, ceremonia que cada 2 de noviembre atrae visitantes de todo el mundo.






Janitzio está en el lago de Pátzcuaro que se ubica a 60 kilometros de Morelia, capital de estado de Michoacán, a la que se comunica por dos carreteras una que parte de la federal 15 en Quiroga y otra, moderna de cuatro carriles, por Tiripetío. Morelia se localiza a tres horas del Distrito Federal por la carretera corta de cuatro carriles Atlacomulco-Maravatío-Morelia, se conecta con el centro y las fronteras de país por una vasta red de carreteras que también la unen a los estados de México, Querétaro, Guanajuato y Jalisco. Está integrada la red de los ferrocarriles. Se comunica por la vía aérea con las ciudades de México, Uruapan, Lázaro Cárdenas, Acapulco, Zihuatanejo, Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Chicago, San Francisco y San Antonio, Texas.

En purépecha o tarasco, Pátzcauro sinifica asiento de cúes o templos.

Los antiguos moradores creían que era la puerta del cielo por donde descendían y subían los dioses. Desde antes de los tiempos de don Vasco de Quiroga surgieron la serie de pueblos que se reflejan en el cristal del lago, conformando un paisaje que ha inspirado música y canciones que van de los populares al poema sinfónico.

Son comunidades de gente dedicada en su mayoría a los trabajos artesanales en lacas, textiles, bordados, muebles, tule y alfarería.

La gente de Pátzcuaro suele tener un espiritu generoso. Dueña de sí misma, Pátzcuaro es tal vez la ciuadad más representativa de la fusión de dos cultruas, la mexicana y la española. Su lago, la grandiosidad de la arquitectura en la que perduran el barroco, el plateresco y el neoclásico. La inmensa plaza, una de las más hemosas del mundo, sus fuentes, mudos testigos de historias y coloquios; el cielo y el trato siempre amable de su gente, crean la atmósfera de encanto que invita a volver una y muchas veces más. Al paso del viajero salen el multicolor mundo del arte popular, el folklore en las fiestas, el fervor religioso de las tradiciones y el sabor inigualable de su cocina, porque Pátzcuaro es un paraíso para los gourmets. Aquí se saborean fresco pescado blanco, truchas, acúmaras, boquerones, charales, sopa tarasca, los uchepos y las corundas; pollo con enchiladas, quesos de tierra caliente y buñuelos. La famosísima nieve de pasta y otros postres, frente a la Plaza don Vasco.


El 2 de noviembre de cada año, se recuerda a los miebros de la familia que ya murieron. La fiesta de muertos tiene significados diferentes para los mestizos, habitantes de las grandes ciudades, que los que tiene para los pobladores de las comunidades rurales o indígenas. Pero todos recuerdan a sus muertos. Entre las comunidades indígenas existe la creencia de que en el mas allá se da licencia al difunto para visitar a los parientes que aún viven en este mundo. Para su llegada, le llevan comida y adornan la tumba con flores. En algunos lugares se hace un altar adornado con filigranas de papel de china de variados colores y flores de Xempaxuchil, el retrato del difunto se coloca en el centro del altar, donde, además de velas y veladoras, copal y un brasero, se coloca todo cuanto le gustaba en vida: cigarros, café, frijoles, tortillas, pan, chocolate, cañas, narnajas, limas, plátanos, tamales: amarillos,de harina, de azúcar, de chile verde o de chile rojo, corundas, tejocotes, sopa de arroz, mole, plátanos, cacahuates, tequila o mezcal.




Galeria:


Fuente: Instituto Cultural "Raices Mexicanas"
Diseño de Página: Pedro Meraz Mendez

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